Locura, nocturnidad & poesía
I
MIRE DONDE MIRE, SIEMPRE TE VEO: ¡LOCURA!
II
Te miro, y elimino la “tristessa” de un suspiro, tú sola presencia
merece una reverencia. Cuando el sol se va a tomar un descanso,
aparece la noche , entonces, me desnudas con ternura, siento tú
tacto y el calor que transporta tú beso, mientras pintas estas noches
de erotismo, me alegras ,evades las tinieblas de estas noches negras
y míseras, me invades de placer hasta la ignominia. Me resucitas a cada
beso trasnochado. En ésta habitación sólo es escucha un compás
erótico, al ritmo improvisado del saxo de : John Coltrane ó Mile Davis.
A la lejanía , ya sólo se oye el ruido de los autos, que transitan
éstas calles mudas, así, como el repicar de un teléfono sonámbulo.
Menudas las horas, en las que le regalamos un orgasmo a mí locura.
III
Dos amantes, se visten de jazz, impredecibles, recorren a besos la
desnudes de su anatomía (de esos besos, que parecen morder el corazón),
los cuales repasan, una, y otra, y otra vez, la costura de sus espaldas,
sus cuellos, senos, nalgas, piernas y todo aquello, que la imaginación y
el deseo les permite. Aquellos, amantes, de entre todas las verdades,
han elegido la más hermosa para manifestar su querer: LA NOCHE.















